Pensando con perspectiva

febrero 14, 2012 § Deja un comentario





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Feliz el que tiene sus lugares de duración

abril 11, 2011 § Deja un comentario

A nuevas alegrías torna el sol,
Con rayos nace el día, como las flores,
El ornato de la Naturaleza a los sentidos aparece,
Como cuando nacen Canto y canción.

En el fondo del valle un nuevo mundo surge,
Apacible es la hora matinal de la Primavera,
El día brilla desde las alturas, la vida del anochecer
Dada nos es para contemplar el íntimo sentido.

Hace no mucho, algunos de los de grupo_numax, acompañados de amigos de Tiento, fuimos a hacer el dominguero. Recorrimos el siniestro Madrid Río, parque de diseño muy agradable y con bastantes árboles, todo sea dicho, dedicado a soterrar la M-30 madrileña y a revalorizar el suelo de esa zona (el terreno cercano donde se encontraba la antigua fabrica de cerveza Mahou, por ejemplo). En Madrid Río el Matadero es una pieza importante, porque como ya comentábamos, para gentrificar, la cultura viene muy bien. Esa es la razón por la que Matadero no está en recesión salvaje, lo que no está nada mal, no nos entiendan erroneamente.

Del Madrid Río bajamos por la rivera del Manzanares, atendiendo a como el río se iba haciendo más sucio y las aceras más viejas, hasta que llegamos a VillaVerde, y seguimos hasta el final del carril que acompaña la rivera. Tras un pequeño accidente, un amigo y yo fuimos a inspeccionar la zona, cruzando un puente que atraviesa las vías del AVE sobre una montaña barrenada para hacerles hueco. De allí llegamos a un pequeño vertedero de latas y sobre nosotros se veían estos huecos. Entonces recordé de inmediato la Historia que Miriam Straubinger me relataba un día en el que le explicaba la extraña experiencia estética que se tiene al subir al Monasterio del Escorial (residencia de Felipe II), todo granito rodeado de montañas y nubes amenazantes. El Monasterio del Escorial y las habitaciones de Felipe II, habían sido tema de debate en la última reuníon del grupo_numax.
Lo que Miriam me dijo fue que esa experiancia estética, algo similar pero distinta, podía sentirse palpando los huecos de las entanterías de aquellas trincheras. Y tras el atracón de bilis de La revancha de los novatos, recuperando de lunes este mail de Miriam, volvemos a encontrar el río, el precio del suelo, el pasear hacia el lugar donde se ponen las barrenas para borrar el camino y hacer el trayecto.

Estoy en nuestras trincheras. He llegado andando, tratando de no ensimismarme con las casualidades

Decía un sms este sábado

Trabajo de chinos

febrero 7, 2011 § Deja un comentario

Neoludismo (II)

junio 6, 2010 § Deja un comentario

Es difícil no ver en toda esta retahíla de afirmaciones, más que una poesía política que nada tiene que ver con nuestra práctica diaria. La verdadera resistencia pasiva implica coherencia, una coherencia espartana o más bien franciscana. Una coherencia como renuncia. Así de arrancada, las consecuencias de esta coherencia dentro de nuestro mito neo-ludita suelen ser la soledad y la pobreza.
Thoreau describe sus pertenencias en los bosques de Walden cuando las saca al sol tras lavar el suelo de su cabaña. Una mesa, una silla, unos libros. Réjean Ducharme decía aquello de “Sólo encuentro momentos verdaderamente felices en la soledad. Mi soledad es mi palacio. Ahí tengo mi silla y mi cama”
El mito Neoludita es en parte el mito del ermitaño, del ascético, aquel que llega a vivir realmente su ideología.

Neoludismo (I)

mayo 17, 2010 § Deja un comentario

Como en toda caracterización tópica de ideología radical, suele mostrarse a los luditas con el lugar común de una ilustración, en la que salen golpeando una máquina. La tecnología, decían hace 200 años, empeora las condiciones de trabajo. Por eso cuando se admite que el trabajo empeora también las condiciones de vida, el neoludismo se opone a la transformación de la vida en una serie de tareas.
Lo radical  del neoludismo se encuentra también en la coherencia de la resistencia pasiva, en escapar de la guerra perdida que son las ciudades. Por el mantenimiento de una casa, comienza el encadenado de salarios y tareas que las tecnologías digitales hacen tan cómodas y asequibles. Cuando nos queremos dar cuenta estamos consumiendo humo negro.
Y como si de una regla física se tratase, como si fuese así de infalible, una política del tiempo vivido necesita de una política del espacio habitado.
Así Aristipo se asomó al tonel en que vivía Diógenes y le dijo:
– Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas.
A lo que Diógenes contestó:
-Si hubieras aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey.

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