Un fragmento de texto sobre el que discutir…

noviembre 13, 2010 § Deja un comentario

A las nuevas humanidades sólo les quedaría seguir pensando el concepto mismo de universidad apelando a una tradición autocrítica, asumiendo aún el “mantenimiento-compromiso del lazo saber-emancipación allí donde éste no se puede postular ya como relato fuerte alrededor de la enunciación y defensa de alguna gran narrativa de la historia para el total de la humanidad, sino más bien como programa de autocuestionamiento, situación y puesta en evidencia de las condiciones y dependencias desde las que cualquier enunciado de supuesto saber circula en el espacio público ejerciendo interesadamente sus propias pretensiones veridictivas”(35). En este aspecto, Brea se mostraba hasta cierto punto optimista(36) y consideraba que las nuevas dinámicas de la universidad, orientadas hacia la creación de centros de excelencia que dejaban en un segundo plano las enseñanzas de grado —que sufrirían una considerable degradación acorde con la masificación de las aulas y la dependencia de las enseñanzas con respecto al mercado laboral—, hacían factible la emergencia de una nueva universidad que acabase olvidando su función como mecanismo perpetuador de conocimientos caducos para poner el “énfasis en las tareas y misiones investigadoras, antes que en las meramente reproductivas o transmisoras”. Se planteaba así un escenario en el que la excelencia, la elitización incluso, podría operar una suerte de renovación de la universidad desde arriba hacia abajo.
Esta especie de elitismo estratégico no sólo aparecía en los diagnósticos y programas que Brea concibió en el ámbito académico, también estaba en la base de lo que para él sería deseable en el territorio crítico e institucional —CENDEAC podría ser un buen ejemplo— del arte contemporáneo y sus disciplinas afines(37). Este particular “elitismo” marca una clara distancia con respecto a las posiciones “negristas” —las teorías de Negri y sus acólitos—, muy extendidas entre una cierta izquierda pretendidamente contrahegemónica —aunque cada vez más presente en ciertas estructuras institucionales—, que ven en la “multitudo” el sujeto político crítico por excelencia. Para Brea, sin embargo, dicha multitud no deja de ser una masa estulta incapaz de llevar adelante un programa político de carácter transformador(38). Parece obvio que este desencuentro —entre otros— está en la base de las críticas que en los últimos dos años José Luis Brea ha lanzado desde Salonkritik —plataforma web que pone en funcionamiento en 2004 con el fin de articular un “campo intelectual de las artes”— contra la política institucional desarrollada en el MNCARS desde la llegada a la dirección de Manuel Borja Villel.

Estas críticas se han centrado en varios puntos: el acceso a la dirección a través de un concurso que supuestamente respetaba el llamado documento de “buenas prácticas” —demostradamente inútil—, la no publicación del proyecto ganador de dicho concurso, la usurpación del lugar que le correspondería a la universidad —a través de las pretenciosas reordenaciones de la colección y del apadrinamiento de un máster oficial— como dispositivo generador de discursos historiográficos(39), la asunción de postulados contrahegemónicos en el seno de la principal institución dedicada al arte contemporáneo en España y la estetización perversa de las llamadas políticas de archivo como punto de partida de prácticas expositivas que desactivarían las verdaderas posibilidades de aquéllas(40). A propósito de estos temas, en la primavera de 2009 el artículo “La sonrisa helada”(41) desencadenó un intercambio en el que Brumaria participó activamente, estableciéndose un breve pero intenso debate con Brea que tuvo cierta continuidad en el I Foro de la Edición celebrado en el MUSAC. Sin duda, esta ha sido una de las discusiones públicas sobre arte contemporáneo y políticas culturales más interesantes de los últimos años. Algo que no es demasiado difícil —dado que éstas son casi inexistentes— pero que siempre ha estado entre los objetivos de Brea, consciente de la imperiosa necesidad de activar el pensamiento dialógico en un panorama domesticado.

(35) José Luis Brea, “La universidad del conocimiento y las nuevas humanidades”, en Cultura RAM, op. cit., págs. 146-147.
(36) Brea parecía moderadamente optimista incluso en sus diagnósticos sobre el crecimiento de la institución durante los noventa. José Luis Brea, “El desarrollo de la institución arte en la España de la democracia”, Revista de Occidente nº 273, 2004, pág. 15: “Podría decirse que en esta segunda fase de crecimiento extendida a lo largo de los años 90 y primeros del siglo XXI, el despliegue de las Institución-Arte comienza a liberarse de sus principales vicios estructurales: la enferemedad del gigantismo y la presión de los indicadores de atracción de audiencia, número de visitantes e impactos en prensa”.
(37) Así lo expresaba en una entrevista reciente en la que afirmaba que sería necesario la “creación de instrumentos sociales que favoreciesen la producción de conceptos fuertes, de investigación rigurosa, de generación de un discurso crítico bien articulado”.
http://www.nonsite.es/index.php?option=com_content&view=article&id=370:jose-luis-brea-critico-de-arte-comisario-y-escritor&catid=21:critica
(38) Estas cuestiones fueron abordadas en al conversación que mantuvieron Jesús Carrillo y José Luis Brea en la sesión “¿Posmodernidad u otra modernidad? Del sueño imperativo a distancia cero”, celebrada en el MACBA el 3 de diciembre de 2003 dentro del proyecto Desacuerdos. http://www.arteleku.net/vieja/desacuerdos/index.jsp
(39) José Luis Brea, “Las dos historias del arte”, Salonkritik, 28 de septiembre de 2008, http://salonkritik.net/08-09/2008/09/las_dos_historias_del_arte_jos.php; José Luis Brea, “Arte i+d”, Salonkritik, 28 de febrero de 2010, http://salonkritik.net/09-10/2010/02/arte_id_jose_luis_brea.php
(40) De una manera aparentemente involuntaria, algunas de estas cuestiones aparecen inteligentemente respondidas en un texto reciente de Jesús Carrillo, “Hacia una redefinición de la institución cultural y artística en España”, en Juan Antonio Ramírez (ed.): El sistema del arte en España, Madrid, Cátedra, 2010.
(41) José Luis Brea, “La sonrisa helada”, Salonkritik, 23 de marzo de 2009, http://salonkritik.net/08-09/2009/03/la_sonrisa_helada_jose_luis_br.php; José Luis Brea, “Estado del arte: la institución como poder de las estéticas de lo pseudo”, Salonkritik, 16 de mayo de 2009, http://salonkritik.net/08-09/2009/05/estado_del_arte_la_institucion.php; José Luis Brea, “El mapa del silencio y / o las pequeñas escaramuzas”, Salonkritik, 1 de junio de 2009, http://salonkritik.net/08-09/2009/06/el_mapa_del_silencio_yo_las_po.php; Brumaria, “El mapa del silencio (II)”, Brumaria documentos, http://www.brumaria.net/erzio/contenido.php?id=210

El texto completo titulado JOSÉ LUIS BREA Y LA HISTORIA ÚLTIMA DEL ARTE EN ESPAÑA de Juan Albarrán se puede consultar completo aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Un fragmento de texto sobre el que discutir… en numax.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: