¡Os la habéis comido!

septiembre 23, 2010 § 1 comentario

Ayer una parte del grupo_numax y otros familiares se acercaron a Piensa Madrid, evento organizado por Ariadna Cantis y Andrés Jaque en La Casa Encendida de Madrid. Los que penséis que lo que aquí se contó sólo tiene que ver con la política local, os equivocáis.


Abrió Ferran Baremblit que habló del museo como “tercer espacio”, es decir, como algo específico dentro de las dinámicas de lo público y lo privado que conviven en ellos. Pero ¿Es en realidad el museo un “tercer espacio”?, como afirmaba Ferran. Este término sitúa a este tipo de instituciones en una esfera autónoma, una coartada que parece exculpar a  los museos cuando estos no sólo son contenedores del imaginario sino que también son cómplices y partícipes de los procesos socioeconómicos y, en ocasiones, se han comportado patrimonialmente como el resto de especuladores porque su capital simbólico no deja de traducirse en términos económicos. Además, el director del Centro de Arte 2 de mayo, habló de que en la teoría crítica hay cierta actitud de cazador de tendencias, de que España se pasó directamente de la Edad Media a la posmodernidad y de que las instituciones tienen un poder relativo al precio del solar que ocupan, afirmación que podría ser completada con aquellas reflexiones sobre la calidad artística que defienden que ésta viene dada en función de la clase social de su receptor.

Yaiza Hernandez, que arrasó dialécticamente con el resto gracias a su lucidez, expuso el peligroso modelo de “crecimiento cultural” que impone el modelo de Ciudad Creativa. Un modelo altamente interesante en el que un señor emprendedor al estilo de Patrick Swayze en Donnie Darko vende un modelo desarrollista de gestión cultural. Dentro de estos esquemas, la precariedad se llama movilidad. 
Quedémonos con esto, por favor.

No podía haberle venido mejor la traca de Yaiza a Pablo Rey quien presentó el proyecto de visualizaciones de datos llamado Kutur-o-meter, un trabajo arrancado en el Visualizar, desarrollado por MedialabPrado, que señala muchos agujeros negros en los repartos presupuestarios. Sin embargo, esta laboriosa propuesta todavía está en un incompleto estadio inicial por la opacidad administrativa de lo cultural.

A Manuela Villa parecía que le habían hecho un flaco favor invitándola allí porque no dejaba de ser una trabajadora con una capacidad de transformación muy limitada sobre ese modelo institucional atrofiado que es Matadero Madrid. Más que una reflexión teórica, el suyo fue un testimonio desde la incertidumbre laboral sobre las dudas y desafíos que se están generando en modelos culturales oxidados que ya no engañan ni con su cool envonltura postindustrial.

Cerró las intervenciones, Ángeles Albert directora de Bellas Artes del Ministerio de Cultura,  con un tono de voz que suena a tribuna, expresiones manidas de manual de político y en fin, un título de “Directora de….” desde el cual parece que dice muy poco por su propia voz. El ministerio, eso sí, se apunta el tanto de la Tabacalera de Lavapiés, que fue citada hasta tres veces como “institución cultural”. Una institución, se dice abiertamente, en la que la autogestión es el principio motor de un proyecto.

El ministerio también, hizo mea culpa del centralismo al que somete al resto del estado, pero es que señores… los museos están en la capital porque sólo Madrid es Corte. Y por último Ángeles Albert, esto sí en primera persona, se enorgulleció de mezclar la labor de bellas artes con la de cooperación internacional, especialmente cuando esta está en México y es autogestionada. Tenemos que tener en cuenta también que la autogestión es la nueva moda a nivel ministerial porque sale bastante barato.

Todos estos son más o menos los tópicos instituyentes que se esperan de una política representativa, esa que nos da, nos ofrece y nos enseña. Dentro de esa lógica pedagógica las palabras de Ángeles eran justo lo que tenían que ser (sí, la pedagogía de los terceros espacios también salióa lo largo de la tarde).

Pero ahora viene lo que me hubiera gustado decir pero no pude, porque me animé tarde y la ronda de preguntas se cortó después de que pidiese el micrófono y porque en cierto modo una persona de Atravesados por la cultura ya lo preguntó sin recibir respuesta.

Esto tiene que ver con ese proyecto desarrollista de la ciudad creativa, que en Barcelona va muy bien pero en Madrid es un poco más difícil de hacer tragar, no a nosotros los numaxines, sino sobre todo a los que ya están de vuelta en esto de los discursos impostados. Tiene que ver con esos modelos que generan precariado al que llaman movilidad y dinamismo. Esos que llaman “freelance” y “trabajo creativo” a lo que de toda la vida ha sido un contrato de obra y servicio. Esos que tienen la santa vergüenza de hablar de precariado como un issue, como un objeto de estudio mientras siguen vendiendo el modelo de trabajo móvil-precario a otras personas en aras de su propia autopromoción.
Me parece muy bien que en estas reuniones se hable del precariado como una nebulosa que no se sabe muy bien como evitar, y dentro de su lógica criticar esta cuestión podría hacerme un coolhunter de la teoría crítica que busca asentarse en la próxima generación institucional. Pues no, es cierto que por un lado existen personas que si bien no favorecen directamente la precariedad, si la justifican dentro de esos términos, personas que acusan de mercenarios a quienes no se venden por unos ficticios “objetivos comunes”. Pero también hay personas que disfrutan trabajando por sus objetivos y no por los objetivos del Gran Líder capaz de ver el rizoma desde el cielo.

Y atención que aquí nadie pide que la institución deje de ser institución, lo único que se pide es el cese del simlulacro. Pero esto de momento vamos a dejarlo.

Vamos a pasar a esa “triste realidad” según la cual este estado es centralista porque los centros de arte estatales más poderosos están en la capital. Si tanto “mola” el modelo Tabacalera como para nombrarlo ya como institución cultural dentro un eje junto con una institución auspiciada por Cajamadrid y otra con presupuesto millonario estatal (léase Eje Tabacalera-CasaEncendia-MNCARS), si tanto se enorgullece de ella el Ministerio ¿Por qué no llevar el museo de Artes Visuales a cualquier otro punto del Estado Español?.
Y no voy a entrar en que se debería llamar Museo de artes audio-visuales.

Aquí voy a darle un poco a la conspiración macropolítica, para ir amenizando. A mi me parece, que como España ya es un país moderno, rico y poderoso debe preocuparse por las periferias mundiales, no por las locales. Madrid no es la capital de una serie de periferias, es la capital de un estado con periferias internacionales. Y claro, aquí la cooperación y las artes, pues casan muy bien, desde luego, sobre todo cuando hay que buscar gestores culturales con cara de Potosí.

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