Neoludismo (II)

junio 6, 2010 § Deja un comentario

Es difícil no ver en toda esta retahíla de afirmaciones, más que una poesía política que nada tiene que ver con nuestra práctica diaria. La verdadera resistencia pasiva implica coherencia, una coherencia espartana o más bien franciscana. Una coherencia como renuncia. Así de arrancada, las consecuencias de esta coherencia dentro de nuestro mito neo-ludita suelen ser la soledad y la pobreza.
Thoreau describe sus pertenencias en los bosques de Walden cuando las saca al sol tras lavar el suelo de su cabaña. Una mesa, una silla, unos libros. Réjean Ducharme decía aquello de “Sólo encuentro momentos verdaderamente felices en la soledad. Mi soledad es mi palacio. Ahí tengo mi silla y mi cama”
El mito Neoludita es en parte el mito del ermitaño, del ascético, aquel que llega a vivir realmente su ideología.

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